
San Enrique de Ossó bien merecido tiene el
título de "Amigos de los jóvenes" obtenido por aclamación
popular, por su simpatía y por sus gestos de cercanía. A
tavés de sus éxitos y relatos en la revista Teresiana que
con tanta dedicación organizaba.
Cuando su madre murió Enrique muy triste estaba.
Le pidió a la Virgen Santa que de él se preocupara.
Enrique fue sacerdote y a los niños amó,
Junto con ellos rezaba pidiendo un mundo mejor.